viernes, 25 de mayo de 2007

La guerra de las españas

Ironías de la vida. El pobre ZP lo está pasando fatal. Rajoy-nostradamus azuza nuestras emociones ciegas (ya dice la vox-populi española: ojos que no ven, corazón que no siente) ante el avance de la balcanización de españa, una situación casi calcada de la europa de entreguerras. Mientras tanto, ante la ceguera general, de juana, el huesudo hitler, en connivencia con otegui-mussolini, prepara su nueva españa (opresor estado español menos las naciones históricas e inmutables de euskal herria más catalunya más galiza).

Rajoy nos avisa: ZP nos ha vendido. Navarra está en subasta. Aquél que tenga una pistola en la mano que se pase por Moncloa, que lo menos que va a sacar son un par de municipios y alguna subvención para el negocio de su cuñado. El que adelgace dos kilos en la cárcel que llame a algún periódico que en 2 días está comiendo ostras en la terraza de la paradisíaca torrevieja (y con alguna porción de la nación en el bolsillo, por supuesto). Y sobre la fallida Guerra de Irak dice: que De Juana chaos gobierna España.

ZP contraataca: España nunca ha sido más firme contra el terrorismo, De Juana sufre en su nuevo hospital un régimen durísimo, vamos, dentro de nada hará huelga de hambre para volver a su añorada celda. el pp sí que fue blando... Sobre qué piensa de Navarra: Navarra es una tierra preciosa... próxima pregunta. Sobre España: (mira a su alrededor a ver si pueden oirle Carod, Mas o Imaz) ¡viva esta pluri-España llena de naciones, infranaciones, supranaciones y identidades todas bellas!... próxima pregunta rápido. Sobre la Bandera: que no se la apropie el PP, que si yo no la uso ellos tampoco... Fin de la entrevista que para no saber decir nada que contente a todos mejor no decir nada.

Acebes secunda al primero: ZP terrorista, cerebro del 11M, stalinista, rompe las familias, rompe España. Nos ha vendido a la coalición Binladen-Otegui-Chavez.

Pepe Blanco fiel escudero: el PP ha resucitado a Franco, el PP es ultraderechísima. No ha habido un gobierno más mejor y un PSOE más más mejor en toda la vida. Sobre alguno de los temas que me pregunta? Qué mal lo hizo el pp en su momento.

Algunos deciden tomar parte y entran a batallar en sus casas, trabajos y entre sus amigos ¡insensatos, ingenuos! Piensan que los políticos realmente debaten lo que nos importa a los ciudadanos...

Otros piensan con la sincera y franca voluntad de que las cosas vayan mejor: ¿nos merecemos estos políticos? ¿Algún día piensan tratarnos como no-idiotas?

¡Cómo me dueles España!



martes, 15 de mayo de 2007

curiosa historia nasal


Aquella secreción nasal se mantenía digna hasta en sus peores momentos. No consentía jamás que la llamaran "moco". "Moco son otros" decía, "moco son esos que prefieren adherirse a esos dedos tuneladores y abandonan nuestra nación nasal, nuestra patria respiradora". No podía ser una mucosidad más orgullosa de su origen, de su historia y de sus antepasados. Y a su vez no podía soportar ingerencias e intromisiones ajenas en esa nariz suya, en la que habitaba con su pueblo mucoso.

Y sucedió, con el infortunio que el azar sólo depara a grandes héroes y a grandísimos fracasados, que nuestra querida pequeña secreción fue esnifada con excesivo ímpetu. Y viéndose arrancada

de aquel pelillo salvador al que se aferraba, se dispuso a morir, ¡quién sabe dónde!

Tras las turbulencias, los golpes y los rebotes que su gelatinosa adherencia no pudo evitar, se encontró en un mullido y placentero lecho. Tardó aún unos minutos en descubrir que se encontraba en la peligrosa masa encefálica. El pánico le invadió y trató de huir... pero ¿a dónde? Estaba encerrado. Perdido. Fuera de su lugar. En peligro.

Su dignidad vital se había convertido en un vergonzante terror. Se sentía vulgar y extraño, y no era capaz de percibir el bellísimo universo de destellos eléctricos que, a sus pies, una complejísima autovía nerviosa le brindaba. Sólo pensaba en dónde ya no estaba. En los pelillos que le hacían de hogar. En los capilares que adornaban su paraíso. En como allí él era una noble secreción nasal, y aquí era sólo un moco... ¡un moco! Ahora esas tuneladoras-dedo se veían como un soñado mal menor al que le gustaría aferrarse.

Tras unos minutos, quizás horas, empezó a dudar del peligro que presentía. ¿Era posible que, él, no hubiera sido inmediatamente atacado por los "quién sabe cuan bárbaros" del lugar? La idea de encontrarse en un lugar virgen, desconocido, hizo desaparecer el miedo. "He descubierto un nuevo mundo...". La idea y la emoción golpeaban en su pecho como una marcha de percusión que aumenta poco a poco la intensidad y el ritmo. "Me recordarán... me dedicarán una glándula olfativa... ¡me harán Rey!" No podía creerlo ¡iba a ser grandioso! Sólo tenía que encontrar el camino de vuelta y dar a conocer la buena nueva.

Tras una peregrinación (que sin duda sus biógrafos titularían Éxodo) que pareció durar años, volvió y trató de contar su viaje y esperar la fama. Pero el resto de secreciones nasales, incluso las más dignas (como él), lo recibieron como un moco, como un desterrado, como un huído. Le llamaron traidor, le ignoraron y le condenaron a vivir en el abismo más próximo al orificio nasal, allí donde eran más las mucosidades que morían que las que vivían (desprendidas, estornudadas o dedo-extraídas).

Ensimismado no entendió y se preguntó si acaso (como había creído él) eran más importantes las naciones que sus habitantes. Si acaso conocer, descubrir, viajar y ser de otro lado podía ser tan peligroso y despreciable. Si querer seguir tu camino y no compartir las tradiciones y lo esperado era un delito tan grave. Sintiendo en sus carnes la xenofobia y lo perverso de la defensa de la puridad de la raza a la que tanto había apoyado, comprendió que había estado muy equivocado... E inundado por el desconsuelo y el sentimiento de culpa, se abandonó al primer dedo que le prometió un mundo nuevo. No sabía si mejor, pero sí distinto.

Una nueva historia comenzaba: "Érase un moco viajero..."

viernes, 4 de mayo de 2007

Érase un blog

Y érase el blog. Mi blog. Un poco tuyo al leerlo si quieres. Pero fundamentalmente mío. Empezó siendo un pequeño embrión-blog. Fruto de la unión entre un portal público, que es el óvulo, y múltiples personalidades que, acogidas en su seno, lo fecundan y lo pueblan. Es la historia de la vida. ¿Acaso no es abrumadora tanta belleza?

Y es que algo tiene de novedoso esta red, internet, que nos ha da una ventana abrirnos al exterior. Por primera vez, nosotros particulares, podemos convertirnos en nosotros públicos y ofrecer algo al mundo. Siempre que le interese o le interesemos.

Es la oferta y la demanda en estado puro, sin oligarquías ni monopolios. Es el nuevo mercado de la información que no informa. Donde la materia prima ya no viene dictada por las conciencias públicoas. Un mercado que se basta con contar tonterías, detalles, opiniones o cotilleos. Con enseñar algo gracioso. Con compartir gratuiatamente lo que ya no puede ser cobrado. La materia es algo más sencilla que aquélla con la que trafican los grandes medios. Algo más mundana. Algo menos grandilocuente. Pero más importantes para mí, y probablemente para ti. ¿No somos entonces un poquito más libres? La difusión y el éxito del mensaje ya no lo decide el emisor, sino el receptor, el que realmente manda.

En la red todos somos un nombre y detrás no sabemos quién se esconde. Podemos no ser nosotros mismos. Podemos cambiarnos el color de pelo, la altura y la musculatura. Podemos probar a cambiarnos el sexo o la sexualidad. Podemos ser libres e inventarnos las veces que queramos. ¿Acaso no nos hace eso un poco más iguales?

Accedo, con esta página o por otras mil más, a una red en donde nadie nos dice qué creer. En la que yo elijo mi menú. En la que no encuentro tantas diferencias como en la calle. Y es que este blog no es más pequeño que otras webs archi-visitadas. Tiene, exactamente, el mismo tamaño: el de tu pantalla. ¿Acaso no es para que me sienta un poquito importante?

viernes, 23 de marzo de 2007

Sociedad de la información

Algunos estudiosos entienden que Marx fue mejor sociólogo que economista (o visionario). Así efectivamente el ideólogo del socialismo definió todas las etapas de la historia (y los cambios en ellas producidos) por su “infraestructura” (o sistema de producción). Cabría preguntarse si es realmente el modelo económico el rasgo característico y definitorio de cada sociedad. Entiendo que, creer que así es, es mercantilizar al ser humano suprimiendo esferas del mismo absolutamente ajenas a la economía. ¿Acaso es la economía el primer y último motor de toda sociedad humana?

Venidos al Siglo XXI, sentados frente a nuestras pantallas, cohabitamos en la autodenominada “sociedad de la información”. ¿Qué se esconde detrás de esta denominación? ¿es la información la “moneda” imperante?

En primer lugar pretender aglutinar bajo una sola denominación la compleja sociedad actual es, cuanto menos, pretender tomar la parte por el todo. Y la muestra es aún menos “científica” cuando el acceso a los medios de esta sociedad de la información en ningún caso están al alcance de la generalidad de la población (llegando a actuar en algunos casos de mecanismo de discriminación social o económica”). Es sencillo sentirse miembro de la sociedad de la información sentado ante la pantalla de un ordenador subvencionado por el Estado. No creo que pueda decir lo mismo aquél para el que un ordenador es un lujo inaccesible o innecesario.

Después, dando por válido el término sociedad de la información, es necesario preguntarse si es la información ese elemento caracterizador (siempre desde un punto de vista mercantil) como lo fueron en otras épocas el esclavismo o la industrialización.

La información tiene una primera característica diferente a cualquier otro elemento económico anterior: es inmaterial, y como tal, ¿puede ponerse cerco a la información? Difícilmente.
Esta imposibilidad de controlar los flujos por los que circula la extrae de los mercados tradicionales, fuera de estos mercados (y de las manos de los "comerciantes") pierde su carácter mercantil y, por tanto, deja de tener un precio. Sin precio y sin barreras físicas, la información circula a gran velocidad y alcanza a millones de personas más que cualquier otro producto. Y una información que alcanza a millones de personas es una información más efectiva y más valiosa. ¿Quién se adueña de ella, y la controla ahora, si ya no es tan sencillo comprarla o controlarla? ¿No rompe esta dinámica los sistemas y los flujos económicos tradicionales? ¿Podemos creer, así, que la información es realmente el motor económico presente?

La “sociedad de la información” debe suscitarnos grandes dudas y grandes interrogantes, sobretodo cuando se convierta ser un reduccionismo que nos ciega ante la complejidad de la sociedad y ante la indefinición del término “información” (sus contenidos y sus flujos).